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sábado, 8 de mayo de 2010

UNA TORMENTA EN MI INTERIOR

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Sección: Pensamientos Fundamentales en Nuestra Vida Diaria

Por Serafín Alarcón Carrasquillo/Noticias Sur P.R.

Marcos 4.40
35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. 36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. 37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

Cuando tenia veinte años fui victima de un asalto a mano armada. Eran ya las 2:00 de la madrugada y echaba gasolina cuando de la nada salto este personaje con un arma apuntándome al rostro. En ese instante pasaron tantas cosas por mi mente, una tormenta inesperada se acababa de levantar y no sabía que hacer. Pensé que me había llegado la hora, que no saldría vivo de aquella tempestad. Pero algo sorprendente ocurrió. Cuando me di por vencido, dejé de sentir temor y deposité toda mi seguridad en las manos de Dios. Entonces experimenté una paz tan especial que pude darle todo el dinero que tenia al asaltante sin mucha dificultad. Recuerdo que hasta le bendije. Aquella madrugada después de llegar a mi hogar pude dormir tranquilamente el resto de la noche. Siempre que pienso en esa noche, recuerdo cómo Jesús calmó la tempestad, al proclamar en mi interior: «¡Silencio! ¡Quédate quieto y ten fe!» . Cuando medito en el pasaje antes descrito, cuando profundizo en el contexto pienso que el Señor no solo le estaba hablando al viento, sino también a la tempestad y al temor en los corazones de sus discípulos. A veces, las tormentas más grandes ocurren en nuestro interior.
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(El Autor es Misionero y Director de los Ministerios Tablitas del Señor y la Primera Iglesia Virtual).

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